Resumen
La idea de crear un departamento en la Biblioteca Nacional para uso de invidentes y débiles visuales surgió cuando el fenómeno mundial de apoyo a los ciegos llegó a México en 1959. Producto del proyecto de Manuel Solórzano Fernández, que el entonces director de la Biblioteca, Manuel Alcalá, aprobara, el Tiflológico ha ido diversificando y modernizando sus servicios, hasta contar con equipo de cómputo y programas que estimulan las habilidades de los usuarios, lo que ha representado una alternativa para su desarrollo personal y profesional.