Resumen
Aunque durante el siglo XVIII todavía no hubiera una conciencia ni plena expresión del ensayo como género literario en la Nueva España, autores como el fraile benedictino español Benito Jerónimo Feijoo, autor del Teatro crítico universal, o el italiano Luis Antonio Muratori, fundador de normas de una “estética ilustrada” y autor de Reflexiones sobre el buen gusto en las ciencia y en las artes, ya “ensayaban” o “probaban” razonamientos en escritos breves, críticos y reflexivos, regidos por el buen gusto ilustrado. En breve, obras como las antes mencionadas marcaron los derroteros de textos con las características ensayísticas de aquella época, en la que se buscaba persuadir con belleza y verdad, brevedad y razón