Resumen
El auge del teatro en el siglo XIX dejó huella indeleble en la producción periodística mexicana de esa centuria. En 1841 fue publicado el primer semanario dedicado a los escenarios: El Apuntador, y parece ser que en 1893 dejó de publicarse El Teatro Político, último órgano dedicado a las tablas en el siglo XIX. Desde su aparición, los semanarios y revistas teatrales se propusieron contribuir al desarrollo del teatro en México, a través de la promoción y difusión de las óperas, el drama y, en menor medida, la zarzuela. Pero este noble afán de educar y cultivar al público en las artes escénicas no se opuso al espíritu empresarial, como lo ha querido manejar la historiografía.